viernes 01 de julio del 2022

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CRA previene sobre las consecuencias de un presente gris y un futuro sombrío

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A poco de conocerse los primeros números globales del Censo 2022, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), emitió un duro comunicado en el que critica las políticas económicas del Gobierno Nacional, alerta sobre el creciente deterioro de las condiciones sociales, y achaca a todo el arco político la construcción de ese escenario.

Bajo el título “El presente gris y el futuro sombrío”, la entidad que nuclea a productores agropecuarios agrupados en 14 confederaciones, expresa que “no es cierto que la pandemia y la guerra sean los causantes de todo, desde muy largo tiempo estamos quietos en un mundo que se mueve rápido y eso solo nos asegura ir retrocediendo irremediablemente”.

En el documento también se expresa que “la palabra oficial ha perdido su sentido, se contradice en forma constante, lo que se anuncia no se hace, la retórica suple a la concreción de las cosas y solo perduran grandes anuncios, diminutas realizaciones y tristes resultados”.

El texto se difunde en el marco de idas y vueltas en el propio seno del oficialismo, donde una nueva suba de retenciones sobrevuela la boca de los funcionarios y el presidente, tanto como para ponerlos en debate como para negar inmediatamente su implementación.

A esto se suma la reciente renuncia del ex secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, un hombre que responde a la vicepresidenta Cristina Fernández, y la asunción en ese cargo del ex integrante del directorio del Banco Central, Guillermo Hang.

A continuación, el comunicado completo.

El presente gris y el futuro sombrío

«Una sensación gris y agorera transita el presente de los argentinos, a quienes nos hablan de recuperación y futuro, los choca la realidad cotidiana, que puede presentarse bajo la figura de la inflación, la pobreza, el estancamiento productivo, la crisis educativa, la poca confiabilidad de la justicia, la desinversión, la inseguridad, el narcotráfico que domina ciudades y pueblos, pero sobre todo, lo que se percibe en el rostro de quienes día a día salen a trabajar, es no tener un rumbo cierto, es la incertidumbre, es el sentir que la política discute cargos y personas, y deja de lado los gravísimos problemas que nos jaquean.

No es cierto que la pandemia y la guerra sean los causantes de todo, desde muy largo tiempo estamos quietos en un mundo que se mueve rápido y eso solo nos asegura ir retrocediendo irremediablemente.

La estadística censal nos dice que somos 7.200.000 más de habitantes, esto es  un 18% más, mucho antes, otros datos nos reflejaron el avance de la pobreza, la caída del ingreso per cápita, y la falta de crecimiento del producto bruto, fruto indiscutible, que quienes nos han gobernado y gobiernan no han tenido las condiciones técnicas ni políticas para conducir el país hacia un destino superador.

Azorados, presenciamos las discusiones públicas de la coalición gobernante, pelean por los medios, absolutamente lejanos a los problemas reales de sus gobernados.

La palabra oficial ha perdido su sentido, se contradice en forma constante, lo que se anuncia no se hace, la retórica suple a la concreción de las cosas y solo perduran grandes anuncios, diminutas realizaciones y tristes resultados.

Más de cincuenta años de déficit fiscal debieran haber enseñado algo.

Otros tantos años de derechos de exportación también debieran haber enseñado que no es ese el camino, ese facilismo fiscal, aprovechado por todas las corrientes políticas, solo sirvió para sostener el proceso decadente.

Algunos fanáticos, hablan de más retenciones y de los precios internacionales, se olvidan, adrede, de hablar de los costos y de su espiral ascendente; solo imaginan más impuestos, como si lo bolsillos de los pocos que los pagan, pudieran soportarlos.

No será gritando en las tribunas como habremos de salir de la crisis, ni agrietando, aún mas, la sociedad, la inteligencia de los capaces, la formación de un proyecto común, el retorno a la idea que el trabajo es el asignador y distribuidor de ingresos, las ideas lógicas de sentido común con la que todos nuestros vecinos crecen, nos suenan lejanas frente al desvarío de retomar ideas que el mundo dejo hace rato.

Este presente insoportable, nos obliga, una vez más, a pronunciarnos alertando sobre aquellas pésimas decisiones que día a día retornan en el lenguaje oficial y no hacen más que sobresaltar a los pocos que todavía invierten y trabajan en Argentina.

Es responsabilidad de toda la política rescatarnos de la constante sensación de deslizarnos hacia un peor escenario, en donde el futuro, asoma insondable».

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Un comentario

  1. Es vergonzoso y muy cierto la visión de los trabajadores del campo
    Es la mayor fuente de ingresos de nuestro país y solamente piensan en destruirla poniendo todos los días un impuesto nuevo
    Creería que hasta el más necesito debería pensar en no agotar la vaca que dar leche, sino alimentarla bien para que su producción sea cada día mayor. BENDICIONES A TODOS AQUELLOS QUE SIGUEN TRABAJANDO LA TIERRA PESE A LOS ENORMES OBSTÁCULOS

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