viernes 27 de enero del 2023

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El 92% del territorio de Córdoba ya está relevado en las Cartas de Suelos

Como resultado de un trabajo conjunto entre el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y el Gobierno de la Provincia a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería, Córdoba es una de las provincias que más avances ha realizado en los últimos años para contar con todo su territorio relevado. Un equipo de trabajo integrado por profesionales y especialistas de ambos estamentos, trabajan diariamente para esa meta, y a la fecha han relevado el 92% de la superficie provincial, y más del 60% de esa información recabada, analizada y procesada, se encuentra publicada y disponible en distintos portales, con acceso libre para el usuario.

A través de los sitios web Cartas de Suelos Córdoba (http://suelos.cba.gov.ar) e Idecor (http://idecor.gob.ar), los ingenieros agrónomos, profesionales de ramas diversas, estudiantes, productores, trabajadores vinculados a la actividad productiva y cualquier persona interesada en obtener datos sobre algún sector determinado del territorio provincial, encontrarán los datos necesarios para el desarrollo de sus tareas.

Contar con un panorama de la composición del suelo, de sus características y también de sus aptitudes, y cómo se distribuyen sus rasgos en una superficie geográfica, resulta vital para planificar de forma racional y sostenible su utilización. El objetivo principal de las cartas o mapas de suelos es, precisamente, reunir, ordenar y poner a disposición del usuario todo este cúmulo de datos, información y conocimiento sobre las propiedades de los suelos, mostrar su distribución y, en virtud de sus capacidades de uso, ofrecer normas generales para su manejo y conservación.

Este detalle lo dio a conocer el área de Comunicación de la Dirección Regional Córdoba de INTA, en un informe que grafica la gran variable de utilidades de las Cartas de Suelo.

Para qué sirven

La mejor manera de comprender el alcance y la importancia que tienen las cartas de suelo, es esbozar algunas de las muchas inquietudes que se pueden responder consultándolas. Por ejemplo, a nivel provincial o departamental, ¿cuántas hectáreas de los mejores suelos de la provincia no están siendo utilizadas en actividades agrícolas?, ¿cómo se relaciona el tipo de cobertura (land cover) con la capacidad productiva del suelo?, ¿cómo se está utilizando el recurso suelo desde una perspectiva de manejo sustentable? Y si la consulta es más ceñida en cuanto al área, por ejemplo a nivel predial o zonal, ¿qué tipo de suelo o índice de productividad predominante tiene un predio determinado?, ¿es factible hacer un primer diagnóstico a nivel predial que nos permita delimitar áreas homogéneas con potencial manejo diferencial?

Estos y otros numerosos interrogantes y necesidades pueden ser subsanados a través de las cartas de suelo.

El paso a paso

Los ingenieros agrónomos Lautaro Faule y Maximiliano Pérez, el primero del INTA y el segundo de la cartera productiva provincial, son dos de los principales integrantes de un equipo de trabajo conjunto, interdisciplinario y dinámico que tiene a su cargo la realización y publicación de las cartas de suelos de Córdoba. Su trabajo incluye varias etapas: la recopilación de material informativo ya existente de cada sector de la provincia; la interpretación de lo recolectado; y la validación a campo de los datos procesados. Esto incluye miles de kilómetros recorridos, toma de muestras, análisis de laboratorio y mucha “lectura” de fotografías aéreas e imágenes satelitales.

“En primer lugar creo que es bueno aclarar que el sistema que utilizamos nosotros es el del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), que se denomina Taxonomía de Suelos (Taxonomy Land Use).  De allí viene nuestra metodología de trabajo y vale acláralo porque hay otras formas de trabajo en el mundo, como el método FAO o Sistema Francés”, explicó Pérez.

“El trabajo comienza con la elección del área que se va a cartografiar o mapear. Estas zonas coinciden con las cartas topográficas del Instituto Geográfico Nacional (IGN). Una carta de suelos abarca aproximadamente entre ciento 160 y 170 mil hectáreas, que representan a 4 cartas del IGN con escala 1:50.000. Una vez determinada el área se comienza con el trabajo de recolección de información ya existente: se revisa bibliografía que puede ser climática geológicas o topográfica y también lo que se refiere a vegetación”, continuó el profesional.

“Luego viene la etapa de fotointerpretación sobre la base de imágenes aéreas y satelitales. Consiste en separar los ambientes que se ven en las imágenes, es una separación de Unidades de Paisaje, técnicamente hablando.  Y una vez que se separó ese material, viene del trabajo de campo. Básicamente, el relevamiento a campo es comprobar que lo que se separó previamente en el gabinete es realmente así”, detalló Pérez. Y agregó: “En las calicatas, utilizando un sistema de clasificación del USDA, se clasifican los distintos horizontes de suelo, porque cada uno tiene su propia nomenclatura y características propias de color, espesor, textura”.

Historia y números

“Esto surgió a través del Mapa de Suelo de la Región Pampeana, cuando en los años 60 surgió la necesidad de clasificar los suelos para determinar su capacidad de uso. Después, cada provincia estableció convenios específicos con INTA Y fue desarrollando su propia cartografía. Aquí en Córdoba los trabajos comenzaron a fines de los años 60, y se dio inicio en las zonas más productivas, como el departamento Marcos Juárez”, introduce el ingeniero de INTA Lautaro Faule.

“Un punto importante es el año 2018, cuando se crea la Red Nacional de Reconocedores de Suelo de INTA.  Esa red ayudó mucho en nuestro trabajo en la provincia, porque venían comisiones a trabajar por una determinada cantidad de tiempo y se avanzaba a mayor ritmo. La provincia está dividida en un centenar de cartas de suelo, y el estado de situación es el siguiente: de las 16 millones de hectáreas de Córdoba, tenemos relevado el 92% del territorio, la mayor parte a una escala 1:50.000 y una porción más pequeña a escala 1:100.000. De ese material, hay publicadas 50 cartas de suelo y estamos a punto de publicar 8 más, lo que representa más del 60% de la provincia con información disponible, de manera libre y gratuita”, detalló Faule.

Equipo de trabajo

“Además de nosotros dos, se suma la gran tarea del geólogo Mauro Lanfranco, y todo lo que tiene que ver con las actividades de análisis, que están a cargo de los técnicos y profesionales que integran el Laboratorio de INTA Manfredi, liderados por la ingeniera agrónoma Carolina Alvarez. Y no hay que olvidarse de los enormes profesionales que comenzaron esta tarea en los 60 y la continuaron hasta que se fueron jubilando. Lo que hicimos nosotros solo fue tomar la posta que dejaron ellos”, destacaron ambos.

“A través de las cartas de suelo se pueden determinar actividades sobre zonas de mayor o menor productividad, o zonas con limitaciones que requieren un manejo distinto. Por ejemplo, en áreas con erosión se pueden marcar los lugares donde es necesario realizar terrazas o microembalses. La utilidad es muy amplia”, definieron.

“Cada carta de suelo es un como un libro con muchos capítulos. Antes de Internet, se publicaban en papel y eso limitaba la difusión y el uso. Ahora, mucha gente puede acceder de manera ágil y estructurada a los datos. Además de la visualización de mapas y capas, está la “ficha”, con todo el texto informativo de cada carta”, sostuvieron.

 

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