viernes 30 de septiembre del 2022

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La seca seguiría “crocante” en todo el país y los productores activan alertas

“Los modelos indican una probabilidad del 79% de evento Niña para la primavera, con alto nivel de probabilidades hasta enero-febrero. Así, sería la tercera campaña seguida en que los productores sufren sequía”. Ese es el resumen de un informe de Coninagro, la entidad gremial del campo que nuclea al movimiento cooperativo. Dicen que la tercera es la vencida, y los productores de amplias regiones del país cruzan los dedos para que se cumpla esa sentencia del refranero popular.

Es que, como bien se indicó, la situación de falta de agua puede extenderse. Según el Instituto de Clima y Agua del INTA, en base al International Research Institute, se prevén precipitaciones inferiores a las normales para el trimestre septiembre – noviembre en el NEA, Santa Fe, centro y este de Córdoba y Santiago del Estero, Buenos Aires, La Pampa, Cuyo y Patagonia. Y el panorama se ve potenciado si se tienen en cuenta las temperaturas esperadas. “En el caso de las temperaturas medias del trimestre se prevén en el rango superior a lo normales sobre la mayor parte del territorio”, expresan todos los informes.

El trigo, afectado

Si bien ya no es novedad en función de las proyecciones, el trigo se ve perjudicado. “La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estima un área sembrada de trigo de 5,9 millones de hectáreas para la campaña 22/23, 1 millón de hectáreas menos que en la campaña 21/22, en tanto que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) es algo menos pesimista, con una proyección de 6,1 millones de hectáreas para la campaña 22/23, 600.000 hectáreas menos que su proyección de la campaña 21/22”, recopila la información brindada por Coninagro. La Bolsa de Cereales de Córdoba también advirtió en uno de sus informes a fines de julio la misma situación de afectación en nuestra provincia.

En cuanto lo estrictamente económico, “si se toma la proyección de la BCBA, y se mantienen estables los rindes, se podría esperar que la producción caiga 2 millones de toneladas respecto a la campaña 21/22, una caída del 9%. Con un precio FOB esperado a dic-22 de USD 333 por tonelada, el impacto sería de USD 666 millones. Si se toma la proyección de la BCR el impacto puede llegar a los USD 1.000 millones”.

Maíz y soja

“En lo que refiere a la producción de maíz y soja, la BCR estima una caída de 420.000 hectáreas en la siembra de maíz, pasando de 8,42 millones de hectáreas en la campaña 21/22 a 8 millones en la 22/23. Para el caso de la soja, estima un incremento de 700.000 hectáreas, pasando de 16,1 a 18,8 millones de hectáreas. La combinación de la escasez hídrica y el alto precio de los fertilizantes, sumado a preocupaciones por el abastecimiento, ayuda a explicar menores intenciones de siembra de maíz y mayores de soja”, indica el informe.

En un escenario de sequía y costos altos, se viene informando desde hace varios meses sobre la disminución en el uso de insumos, principalmente fertilizantes.

Otras producciones, en iguales condiciones

El dirigente Orlando Stvass, tesorero de Coninagro y presidente de la Federación de Cooperativas de Corrientes analizó la situación yerbatera. “Padecimos el efecto de la sequía más fuerte en el verano hasta febrero, recién a fines de ese mes comenzó la lluvia y tuvimos un buen regimen a partir de febrero hasta la fecha. Pero con la sequía anterior la pérdida fue muy importante en el noreste correntino y sur de Misiones. Hoy estamos a punto de terminar la zafra y tenemos una pérdida del 25 al 30% de la producción total de yerba mate”, explicó el cooperativista de Colonia Liebig, que produce Playadito.

El sur también existe, y en la Patagonia se viene sufriendo una severa sequía. “Los bajos caudales de los ríos algo van aumentar, el riego en las zonas frutícolas para la temporada que se inicia está asegurado pero el bajo nivel que registran los lagos de las represas hidroeléctricas llevará años recuperarlo”, expresó el productor de peras y manzanas Sergio Riskin, presidente de Primera Cooperativa Frutícola.

La ganadería, con sed

Además del impacto directo en la agricultura, la ganadería también se ve afectada por la menor disponibilidad de pasto. Esto genera que los productores ganaderos deban enfrentar mayores costos de alimentación, al tener que incorporar fardos, silaje y maíz. El “achicamiento” de los campos que provoca la sequía, también generó mayor afluencia de animales a los feedlots, la Cámara Argentina del Feedlot, informó un nivel de ocupación del 71% en julio y 69% en agosto, más altas que los niveles de los últimos 2 años.

 

 

Medidas preventivas

Georges Breitschmitt, consejero de Coninagro y productor ganadero de Rojas, advirtió: “Desde las cooperativas estamos informando y estamos intentando asesorar al productor, sugiriendo que tome medidas preventivas a modo de coberturas a nivel mercado, es decir en caso de que la cosecha no sea la esperada. Además, estamos promoviendo charlas de análisis climático que permitan minimizar el riesgo para encarar la cosecha gruesa de soja y maíz fundamentalmente”. Finalmente, Breitschmitt indicó: “Esto lleva a una cautela financiera, austeridad, en algunos casos hasta se habla de romper los cultivos de invierno que no tengan buenas perspectivas y sembrar, por ejemplo, soja”.

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