viernes 01 de julio del 2022

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El IPEA 291 de General Cabrera y su cabaña ovina Don Manuel, una máquina de ganar premios

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En tiempos donde el desgano y la falta de compromiso llevan la delantera, en ocasiones se encuentran ejemplos que son como una brisa de aire fresco para renovar las energías.

La historia del establecimiento educativo IPEA 291 de la localidad de General Cabrera es uno de esos casos. Con el impulso de sus directivos y docentes, y las pilas de los alumnos de 6° y 7° año, en el cole llevan adelante la Cabaña Ovina Don Manuel, que se ha convertido en los últimos años en una usina de premios para sus ejemplares, además de contar en su historial con varios hitos, como por ejemplo haber exportado animales a Paraguay en 2009 o este año concretar la importación de 10 pajuelas de semen Hampshire Down desde el Reino Unido.

En la última edición de Agroactiva, llevaron dos borregos: uno se alzó con el primer puesto en su serie y el restante obtuvo el segundo lugar. Agroverdad dialogó con el profe Fabián Alles y la estudiante Verónica Rivota. “En esta ocasión trajimos 2 machos puros de pedigree dientes de leche: uno con semen importado de Nueva Zelanda y el otro con semen importado de Uruguay. Ambos nacieron por laparoscopía realizada en 2020”, cuenta Alles. “Pero más allá de eso, estamos contentos con estas actividades porque nos permite traer a los alumnos para que conozcan una muestra de estas características y presenten en una competencia el trabajo que vienen realizando”, agrega.

Rumbo a Palermo

“Este año vamos a ir nuevamente a la Rural de Palermo. También vamos a participar de la Nacional Hampshire Down en Venado Tuerto y en la Rural de Jesús María donde se va a realizar la Nacional de Texel. Luego estaremos en la Rural de Río Cuarto y finalmente vamos a estar participando de la Fiesta del Cordero en la ciudad de Villa María. Y lo nuevo es que vamos a participar de las Ovimpíadas Nacionales en Curuzú Cuatiá, provincia de Corrientes”, cuenta el profe, que estuvo acompañado por los docentes Leandro Monetti y Gustavo Orozco

Por su parte, Verónica Rivota, alumna de 7° año del IPEA, contó para Agroverdad cómo es el trabajo que desarrollan: “Nosotros seguimos a los ovinos desde su nacimiento hasta crear machos reproductores y hembras de las razas Hampshire Down y Texel. Después los seleccionamos para traerlos a competir a las exposiciones. Tenemos ciertos horarios para darles de comer, a las 8 de la mañana y a las 4 de la tarde. Y en vacaciones nos vamos manejando, organizando grupos de chicos para turnarnos y cumplir con esa tarea”.

De película

Quien realizó la admisión de los animales en Agroactiva fue la directora, María Elena Gauna. Dueña de un empuje admirable, lo traslada al cuerpo docente y a los alumnos.

“Nosotros vamos a Palermo desde el año 2002 y lo hicimos en forma ininterrumpida. Eso nos llena de orgullo, porque requiere de toda una logística y un trabajo coordinado. Cada vez que obtenemos un logro, hay que tener en cuenta que en el colegio manejamos un plantel de entre 60 y 70 madres, y nos ponernos a la par de cabañas que manejan más de 400. La presión de selección que tenemos es mínima, porque de 10 o 20 animales, hay que elegir seis para que viajen a Palermo”, explica con una pasión que le brota.

Poner en contexto lo que alcanzan estos chicos y profes del interior cordobés no es fácil. Para empezar, la mencionada exposición es conocida mundialmente como “La Ganadera de Palermo”, es decir que su prestigio en materia de genética pecuaria traspasa las fronteras. Como bien mencionó la directora, hay que competir contra grandes cabañas que llegan desde todas las provincias. Y por último, no hay que olvidar que el principal objetivo de este esfuerzo que realizan, es la educación.

Elegir los nombres, hacer el tatuaje, la selección, seguir la evolución, todo lo hacen en una materia de sexto año que es Producción de Carne.

Cómo nace Don Manuel

“Esto nace hace casi 30 años atrás, cuando la cabaña La Angelita de General Cabrera nos dona un plantel de tres madres y un macho. Empezamos a trabajar, hicimos la inscripción, porque para ser cabaña de pedigree hay que estar registrado en Sociedad Rural Argentina. Y así comenzamos a adquirir otros ejemplares y llegamos a la actualidad con un plantel de 70 madres”, cuenta.

Las tareas implican, entre otras cuestiones, mezclar una tonelada de raciones a pala, y turnos entre todos los involucrados, como contaba la estudiante Verónica Rivota, para las actividades que se tienen que hacer fuera de los días y horarios de clase. Las ovejas nada entienden de recreos, fines de semana o feriados, y demandan atención permanente.

“Si estás vacunando, no vas a cortar porque tocó el timbre, hay que seguir. Los días de lluvia, mover los corrales, en fin, es arduo. Pero es tal el compromiso de los chicos que en realidad lo hacen con gusto. No pasa muy seguido que un estudiante, desde que empieza el secundario, quiera que llegue rápido sexto año para poder trabajar en un proyecto educativo, y con la cabaña lo hemos logrado”, finaliza la directora.

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