ANÁLISIS DE DANIEL URCIA

Luces amarillas en varios frentes para la industria cárnica argentina

  • Por Claudio Vaca
  • Carne
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El 2021 arrancó con complicaciones para muchos sectores de la economía argentina y la industria cárnica no es la excepción, ya que comenzó con luces amarillas en varios frentes, tanto internos como externos.

Exportaciones, empleo, consumo, producción, precios y presión impositiva, son los temas que figuran en la primera línea del sector en el contexto de un año que pinta complejo, según el nuevo editorial del Dr. Daniel Urcia, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA).

Todos estos temas son abordados por el ejecutivo, exhortando al “diálogo público-privado como camino para llegar a las soluciones que favorezcan el crecimiento económico, el desarrollo de las empresas y, en definitiva, la generación de más y mejor empleo”.

Exportación
En su editorial, Urcia aborda cada uno de estos frentes que encienden luces amarillas en el en el tablero de actividades de la industria cárnica nacional.

En primer término, en cuanto a la exportación de carne, hay problemas tanto en relación al mercado chino como al europeo. Sobre el gigante asiático, refiere a que “las decisiones que se adoptan desde China por presunta presencia de Covid en la mercadería resultan absolutamente incomprensibles, como también lo es que sus autoridades no respondan por la presentación para la habilitación de nuevas plantas”.

Y si bien las autoridades argentinas han dado las suficientes garantías, Urcia considera que “esta situación de incertidumbre complica la programación de planes de desarrollo tanto para las empresas que ya están exportando a ese destino como para aquellas que quieren crecer y deben invertir para hacerlo”.

Con respecto a Europa, este mercado esta complicado “por los cierres y demás complicaciones que está generando el coronavirus durante el invierno en ese continente”

Empleo, Producción y Consumo
Pasando al plano local, “no hay señales internas que promuevan la creación de empleo, por el contrario, todas las nuevas normas o reglamentaciones desalientan ese proceso”, manifiesta el presidente de FIFRA.

“Hay quienes declaman por la recomposición de salarios, pero al mismo tiempo luego reclaman que no aumenten los precios de la carne, son premisas que no van de la mano”, se queja el ejecutivo.

De esta manera explica que “si suben los costos (salariales, combustibles, materias primas, etc), suben entonces los precios. Las causas de la inflación no están en la suba de los precios de los alimentos, estas son las consecuencias”.

En cuanto al consumo, señala que “la disminución de la demanda interna que se dio en el arranque del año se explica por la necesaria recomposición de los precios de la hacienda que, como dijimos entonces, traería aparejada una retracción del consumo que lentamente se irá recuperando en los meses próximos a medida que se vayan actualizando los salarios”.

Por el lado de la producción, comenta que “las complicaciones tanto en el frente interno como en el externo hicieron que enero fuera un mes de baja producción y de mayores dificultades para el funcionamiento y el resultado de las empresas”. Y al respecto, señala que en enero la faena fue de las más bajas del siglo, con un promedio diario de apenas de 50.000 animales, casi 20% por debajo de algunos meses de 2020.

Acuerdos, precios y presión impositiva
Sobre los acuerdos de precios impulsados por el gobierno nacional se queja porque “hemos quedado inmersos en cuestionamientos ajenos a las partes”. Y agrega, que “de hecho, el programa que tiene por objetivo ofrecer un producto a un precio menor al de mercado para los más necesitados provoca el malestar de todo el resto de los operadores del negocio de las carnes que consideran esta iniciativa como una especie de dumping”.

En este contexto, y respecto a una de las cuestiones sobre las que se ha venido hablando mucho en los últimos días, como es la incidencia de los productores en la composición de los precios, sostiene que “debemos comprender de una vez por todas, que en la carne NO HAY FORMADORES DE PRECIOS (sic, con letras mayúsculas). El sector industrial frigorífico sólo contribuye con menos de 7% en la formación de precios, explica.

En su editorial, Urcia también vuele a reclamar por la presión tributaria y señala que hay cuestiones impositivas de pendiente solución, como corrección de la alícuota de IVA en el servicio de faena, “no es la solución para los precios, pero es parte de la construcción final de estos y lamentablemente no encontramos respuesta a ese pedido”.

Además, pide soluciones de forma definitiva para la situación comercial del cuero. “Esto repercute en los costos e ingresos de los frigoríficos. La medida ayudaría a tener margen para no tener que trasladar la suba de los precios de la hacienda de forma inmediata a los de la carne cuando se produjera”.

Todas estas las dificultades enumeradas por Urcia, le hacen presumir al ejecutivo que este será un año difícil en el que ya comienzan a encenderse luces amarillas que hacen dudar sobre el normal desarrollo del negocio.

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