EDITORIAL DE URCIA

Reforma impositiva y regularización del negocio de las carnes, al tope de los temas urgentes para FIFRA

  • Por Claudio Vaca
  • Carne
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Una reforma impositiva, que implique la reducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA) al servicio de faena, la regularización del comercio minorista mediante la creación de una categoría simplificada que permita unificar el pago de impuesto nacionales, provinciales y municipales, y el control de la informalidad laboral figuran al tope de los temas urgentes que plantea en su primer primera editorial del año el Dr. Daniel Urcia, vicepresidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA).

La reforma impositiva “pendiente y necesaria” y una “verdadera regularización del negocio de las carnes que evitará la informalidad que afecta a toda la cadena pasan por un verdadero acuerdo entre el Estado nacional, el provincial y los municipios, de lo contrario los intentos serán infructuosos”, es la síntesis de lo que se propone desde la entidad.

Desde FIFRA, comentan que “hemos mantenido reuniones con distintos funcionarios de la cartera de Agricultura y Ganadería y también con la Presidencia del SENASA, trasmitiendo a ellos nuestra visión sobre el negocio de ganados y carnes”.

Reducción del IVA
“Se viene la discusión de la Ley de Presupuesto y en ella tenemos que bregar para que se corrija la distorsión que genera la aplicación de IVA con alícuota del 21% al servicio de faena cuando el producto “ganado” y su derivado (la carne) están gravados al 10,5%”, exhorta Urcia.

“Esta situación castiga al matarife abastecedor», expresa.

«Vamos a visitar a los legisladores para ponerlos al tanto de esta situación y ya lo estamos haciendo a nivel del ejecutivo”, anticipa el ejecutivo.

Categoría simplificada
En otro párrafo del editorial, plantea que “se requiere volver a tratar los cambios pendientes en ingresos brutos y tratar de lograr un acuerdo o consenso con las provincias para que en el caso de la comercialización de carnes no haya alícuotas confiscatorias y de tan variada diferencia, así como se le pide un aporte especial al sector, es justo que nuestro producto tenga un tratamiento especial también”.

“A diferencia de otros comercios, en el caso de carnes, como tantas veces lo dijimos, se trata de un producto de alto valor y baja rentabilidad, cuando los impuestos hacen inviable su recaudación y pago, los comerciantes directamente optan por eludirlo”, explica el directivo.

“Por esta razón sostuvimos ante los funcionarios de la administración anterior, que la mejor forma de regularizar el comercio minorista era creando una categoría simplificada para que el comerciante en un sólo pago se libere de los impuestos nacionales y como actualmente muchas provincias y municipios tienen convenio con AFIP también podrían hacer lo mismo con Ingresos Brutos y los municipales”, propone Fifra.

“Recordemos que esto aplica para la típica carnicería atendida por su dueño y en la que generalmente colaboran los familiares y cuyas ventas no superan los 8000 kilogramos mensuales, por lo tanto se excluye en esa propuesta a las cadenas de carnicerías o supermercados”, agrega en otro párrafo.

Esta situación afecta a más del 70% del universo de comercios minoristas del país, conclusión a la que arribamos en las reuniones de las que participamos con organismos como la AFIP y funcionarios provinciales”, menciona.

Control a la informalidad
El directivo de Fifra traza un panorama y sintetiza que “la industria frigorífica de consumo atraviesa un difícil momento, a la caída de valor del precio de subproductos como el cuero se agrega menor producción (el consumo de carne vacuna por habitante disminuyo en promedio en 5 kilos per cápita) y cuando eso sucede los costos son mayores porque la actividad necesita de escala para obtener rentabilidad”.

En este contexto el costo laboral, que representa casi el 80% del costo de faena tiene un impacto relevante”, subraya Urcia.

“Los empresarios junto a la Federación Gremial del Personal de la Carne y sus Derivados renegociamos el acuerdo a fines del año pasado (noviembre) y los trabajadores no han visto afectados sus ingresos con respecto a la inflación, demostrando así una actitud responsable de ambos sectores”, comenta.

“En este aspecto y por la relevancia de su impacto en la estructura de costos es importante la labor de control que debe realizar el estado para que no haya trabajadores precarizados o que se eludan los pagos de contribuciones y aportes, que trasladados a precio se convierten en competencia desleal y destruyen a la industria formalizada”, exhorta el vicepresidente de Fifra.

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