Cuánto les costó la “guerra comercial” a EE.UU. y China

  • Por Claudio Vaca
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Las economías de Estados Unidos y China perdieron alrededor de $ 2,9 mil millones en 2018, sólo en concepto de aranceles impuestos por Beijing a la soja, el maíz, el trigo, y el sorgo, apuntó un informe del departamento de economía agrícola de la Universidad de Purdue.

El conflicto comercial que se inició en marzo del año pasado tuvo un impacto general negativo en las dos economías más grandes del mundo afectando a industrias como autos, tecnología y sobre todo a la agricultura.

S bien ya se evidencian signos de distensión entre ambas potencias, como la reanudación de compras de soja estadounidense por parte de China, se ha fijado como fecha límite el 2 de marzo próximo para resolver de manera definitiva las diferencias comerciales.

Agricultura: ganadores y perdedores
La interrupción del comercio agrícola entre ambas partes dejó un saldo negativo de u$s 12.000 millones particularmente porque China es el mayor importador de soja del mundo y el año pasado dejó de realizar compras de la oleaginosa a los norteamericanos.

Según el Departamento de Agricultura de los EE. UU. (USDA) el total de envíos de exportaciones agrícolas estadounidenses a China durante los primeros 10 meses de 2018 se redujeron en un 42 % respecto al año anterior, el equivalente a unos u$s 8,3 mil millones.

En este contexto, China comenzó a comprar soja principalmente a Brasil desde que impuso el arancel del 25 por ciento a la soja estadounidense en julio en represalia por los aranceles estadounidenses sobre los productos chinos.

“El aumento en la demanda llevó los valores de la soja brasileña a un récord sobre los futuros de la soja en Estados Unidos en Chicago, en un claro ejemplo de la guerra comercial que redujo las ventas para los exportadores de los Estados Unidos y aumentó los costos para los importadores chinos”, señalaron desde la Universidad Perdue.

Para compensar a los “farmers” que se vieron perjudicados por la disputa comercial, el gobierno norteamericano asignó alrededor de u$s 12 mil millones para pagos directos y la compra de productos agrícolas.

Como contra partida, los grandes beneficiados de la “guerra comercial” fueron las industrias procesadoras de soja en los EE. UU. al haber abundantes stocks de la oleaginosa a precio barato en el mercado nacional sin exportar.

Por su parte, los molinos chinos de soja, cargaron por adelantado las compras de la oleaginosa lo que llevó a tener un exceso de oferta que redujo los márgenes de procesamiento chinos y empujó a las fábricas a realizar los mayores recortes en años a la producción de harina de soja utilizada para alimentar al ganado.

Si bien China reanudó las compras de soja estadounidense a principios de diciembre luego de una tregua comercial acordada por los líderes de los dos países durante la cumbre del G20 en Argentina, aun mantiene sus aranceles sobre la oleaginosa de Estados Unidos, lo que en los hechos sigue entorpeciendo el comercio entre ambos países.

En este contexto, el pasado 29 de diciembre el presidente norteamericano Donald Trump utilizó la red social twitter para graficar sobre los avances del acuerdo con el gigante asiático y escribió: “Tuve una larga y muy buena charla telefónica con el Presidente Xi de China. El acuerdo se está moviendo muy bien. Si se hace, será muy abarcativo, cubrirá todos los temas, áreas y puntos de disputa. ¡Se están haciendo grandes progresos!”.

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