jueves 19 de mayo del 2022

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Más para la polémica: camarista judicial revela que hace 30 años que usa glifosato

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Un camarista de la Justicia de Córdoba reveló que «familiarmente hace más de 30 años que utilizo el producto Roundup para combatir efectivamente las malezas, ello sin ninguna consecuencia física y/o orgánica a nivel personal». Roundup es una de las marcas de glifosato, en este caso, identificada con la empresa Monsanto. 

El pensamiento del magistrado, miembro de la Cámara que a principios de enero, en un fallo con votación dividida de sus miembros (2 a 1) ordenó la paralización de las obras de la planta que la empresa Monsanto erigía en la localidad de Malvinas Argentinas, recién se difundió ahora, a través de un artículo del periodista Edgardo Litvinoff, del diario La Voz del Interior y de su portal de noticias en la web.
El camarista, doctor Miguel Angel Azar, discrepó con sus colegas de la Cámara cuyo criterio se impuso por mayoría en la decisión de detener los trabajos, hasta que se definiera la aprobación (o no) del impacto ambiental.

En Rojas, Monsanto no daña
Respecto a la planta de Monsanto, Azar señala que visitó el complejo gemelo que la compañía posee en Rojas, provincia de Buenos Aires. Afirma que «junto con un profesional de mi confianza especialista en semillas (…) pude verificar que la misma es una planta modelo que no produce ningún daño ambiental».
Aunque, se señala en la nota periodística, el camarista no explica quién es ese especialista.
La postura de Azar suma ingredientes al proceso que ha concluido esta semana con el rechazo, por parte del gobierno provincial, del estudio de impacto ambiental de la planta que pretendía construir en Malvinas Argentinas la empresa Monsanto, dictamen que le puso un nuevo cerrojo a la continuidad de las obras: el primero, lo colocó el fallo por mayoría de la Cámara del Trabajo que intervino en la resolución del amparo que se había interpuesto en contra del proyecto.
La nota publicada, expresa lo siguiente:
Un juez defiende a Monsanto porque «hace 30 años» que él usa glifosato
Esa sustancia ni siquiera se menciona en la causa. Es uno de los inéditos argumentos del magistrado que firmó en disidencia el fallo que suspende las obras en Malvinas Argentinas.
9 de enero de 2014, la sala 2 de la Cámara del Trabajo de Córdoba suspendió las obras civiles de la planta de Monsanto hasta la aprobación del estudio de impacto ambiental. Dicho estudio fue rechazado por el Gobierno cordobés el lunes pasado.
En aquel fallo de hace un mes, dos de los tres magistrados se expresaron por darle la razón a los amparistas. Pero el tercero -Miguel Angel Azar- firmó en disidencia.
Lo sorprendente son algunos de los argumentos que utilizó, que motivaron una presentación de Eduardo Salas, dirigente del Partido Obrero, y Cintia Frencia, legisladora por el Frente de Izquierda, ante el Tribunal de Disciplina del Tribunal Superior de Justicia.
Entre otras curiosidades, Azar dedica varios párrafos a denostar a los dos jueces que votaron a favor del amparo, a quienes acusa de que «sin ninguna pericia técnica idónea que lo demuestre» llegan a una conclusión «falsa y carente de asidero legal».
«Mis pares ensayan una especie de ‘per saltum’ y se transforman en legisladores (concejales) para decir cómo se debió proceder», señala, en referencia a los argumentos de los otros camaristas. En otra parte llega a decir, de manera más genérica, que «quizás habría que utilizar un correctivo legal para responsabilizar a los magistrados que haciendo abuso de las cautelares distorsionan el derecho y con resoluciones infundadas producen daño económico a terceros con posturas alucinantes como las de autos».
Al mismo tiempo incorpora una extraña experiencia personal: una visita por su cuenta a la planta de Monsanto en Rojas, provincia de Buenos Aires, «(…) accediendo a una invitación pública que formula la firma Monsanto en los medios periodísticos». Señala que fue allí el 3 de enero «junto con un profesional de mi confianza especialista en semillas (…) y pude verificar que la misma es una planta modelo que no produce ningún daño ambiental».
No sólo no se explica quién es ese especialista, sino que agrega por su cuenta estos denominados «elementos de convicción» que no son pruebas incorporadas al proceso.
Además, señala que «familiarmente hace más de 30 años que utilizo el producto Roundup para combatir efectivamente las malezas, ello sin ninguna consecuencia física y/o orgánica a nivel personal».
Esto también resulta extraño, ya que en esta causa ni siquiera se menciona a esta sustancia -glifosato, cuyo nombre comercial es Roundup-, al no formar parte ni del producto ni del proceso que realizaría Monsanto en su planta de Malvinas Argentinas. Y no guarda relación con la materia de discusión, al margen de que su toxicidad depende de su utilización.
Azar llega incluso a añadir elementos de sospecha sobre los otros jueces al decir que «la mayoría del Tribunal tiene un objetivo similar al Club de Derecho (los amparistas), a los actores individuales y a las personas que están involucradas en el acampe en los alrededores de la obra, el cual es ‘evitar la radicación de la planta de Monsanto en Malvinas Argenitnas'».
Este diario intentó contactarse por teléfono en tres ocasiones con el magistrado, sin éxito.

El fallo de la Cámara, HACER CLIC AQUI.

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