lunes 23 de mayo del 2022

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Anuncios de Cristina sobre el trigo: opiniones a favor y en contra

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Quienes manifestaron su desconfianza, en buena medida estuvieron motivados por anteriores frustraciones provocadas por reiterados incumplimientos oficiales. Los que expresaron una actitud de abierta oposición al gobierno, consideraron que el anuncio era una nueva burla pues, entre otras cosas, se mantenía inalterable el arbitrario sistema de asignación de ROEs.

 

Cabe subrayar que, en el mismo acto, Cristina descartó una devaluación del peso mientras ella sea Presidente (o sea, hasta el 2015).


Descontadas de la próxima cosecha 7 millones de toneladas para el consumo interno, el pago del retorno de derechos de exportación al productor representará una baja del actual nivel del 23% de retenciones al trigo: cuanto mayor fuera la producción y consecuentemente el saldo exportable, más significativa sería la quita real.


«Debiera interpretarse como una baja de hecho de las retenciones al trigo», infirió otro dirigente empresario, aunque la devolución y consiguiente rebaja será «diferida», ya que se pagará en abril y noviembre de 2014. ¿No hubiera sido mejor, más efectiva y de mucho mayor valoración por parte del campo una baja, lisa y llana, de las retenciones? 


La Presidente puntualizó que «se van a seguir cobrando las retenciones pero en lugar de ingresar a la «caja» del Estado van a ir a un Fondo Fiduciario que va a administrar el fideicomiso con un consejo de fiduciantes». Todo a ese Fondo Fiduciario –prosiguió- administrado por Nación Fideicomisos se va a distribuir entre todos los que producen trigo en la Argentina».


Esa disposición «significa un esfuerzo grande en materia de ingresos fiscales», afirmó luego.

 

Mecanismo de devolución

Para cobrar la devolución de retenciones, el productor deberá declarar el trigo cosechado (a lo cual ya está obligado a hacer ante la Ucesci) y luego obtendrá un «certificado de estímulo a la producción agropecuaria argentina» (Cepaga), contra cuya presentación se le liquidará el monto que le corresponda a razón de un 70% en abril y un 30% en noviembre del año que viene.


La Presidente calculó que al finalizar el ciclo de comercialización y proceso de devolución de retenciones, suponiendo un nivel de producción similar al de 2007/2008 (16 millones de toneladas), el productor triguero obtendrá un 15% más de precio, equivalente a unos 30 dólares por tonelada. 


El anuncio fue hecho durante un acto realizado en la Casa Rosada que contó con la presencia de dirigentes de una parte de entidades agropecuarias y del sector empresario, no así de la Mesa de Enlace. Los presidentes de CRA, CONINAGRO, FAA y SRA estuvieron en Río Colorado, provincia de Río Negro, en otra de las asambleas de productores que organizaron para tomarle el pulso al humor de los productores. Sobre el anuncio, todos tuvieron opiniones adversas, ya fuere por el incumplimiento de anuncios anteriores (el Trigo Plus) o el mantenimiento de la asignación de ROEs y otras distorsiones introducidas al mercado.


Cristina comenzó definiendo a su comunicación a la concurrencia como una «medida política» que operará sobre las retenciones a las exportaciones de grano, renglón en que son del 23%, y de harinas, producto gravado con un 13%.


Juzgó que con la devolución a través del «Cepaga» quedaba «saldada» una «gran discusión» relativa a las retenciones que, en el caso del trigo, sostuvo que combinan un criterio de «redistribución del ingreso» con el de «no trasladar el precio internacional a los precios internos, porque impactaría en la mesa de todos los argentinos». Sin embargo, cabría recordar que el valor interno del trigo lejos ha estado de seguir la curva fuertemente ascendente que sí exhiben el pan y otros productos derivados de las harinas. También interpretó que se superaban divergencias y disputas entre sectores de la propia cadena triguera.


Fue aquí que brindó un nuevo y categórico respaldo a Guillermo Moreno a quién –dijo- se ha acusado «de jugar para las grandes cerealeras: lo acusan de las cosas más terribles en este país».

 

Supuestos de producción triguera

La Presidente, sin fijar metas de área sembrada para esta campaña, la dejó implícita al mencionar los ciclos 2002/2003 y 2007/2008, en que se implantaron 6 millones de hectáreas, aunque las producciones fueron de dispar volumen a causa de condiciones climáticas. Después, «se ha dejado de sembrar trigo pero se ha sembrado mucho más las otras oleaginosas», confundió Cristina. El año pasado se sembraron 3,1 millones de hectáreas -una de las superficies más bajas en 100 años- y para este año se estimaban intenciones de siembra de entre 4 y 4,5 millones de hectáreas.


También hizo comparaciones de a cuánto ascendería el retorno de retenciones a los productores. Lo situó entre 500 y 600 millones de dólares, para lo cual tomó por referencia deseable cosechas de 20, 21 o 22 millones de toneladas.


Ese monto –insistió-, «no ingresará a la «caja» del Estado sino que iría al bolsillo de los productores».


Cristina quiso dar seguridades de que su anuncio se cumplirá en la práctica. El campo no olvida las promesas del trigo plus o el maíz plus, que quedaron nada más que en enunciados.


Para garantizar que esta vez no sucederá lo mismo, sostuvo que el Fondo Fiduciario que administrará el sistema de reintegros va a estar administrado por «un consejo asesor integrado por AFA, A.C.A., los exportadores, los molineros y los pequeños exportadores».


No mencionó que la devolución se hará en dos pagos pero sí la comparó a «una especie de plazo fijo».

 

La zanahoria: más se produce, más se gana

Para acicatear el ánimo de los productores, les manifestó que «cuánto más produzcan más van a ganar (porque) más vamos a poder exportar».


Y como para dar la idea de que estaba suponiendo que daba una vuelta de una página a la relación con el campo concluyó: «Este no es un gobierno contra nadie, este es un gobierno para todos».

 

¿Sin devaluación hasta el 2015?

Durante su alocución de media hora, Cristina se tomó un tiempo para defender la paridad peso-dólar y proclamar que no habrá devaluación.


Comparó los tipos de cambio de Brasil y Uruguay, que en los últimos tiempos han sido ajustados en «más del 200%» o de Chile y Perú en un rango menor. Infirió que esos países «estarían con un retraso cambiario mucho mayor que el que ellos (los opositores al gobierno kirchnerista) dicen que tienen la Argentina».


Y enseguida vino la frase más subrayable de su alocución: «Por lo menos mientras yo sea Presidente los que pretendan ganar plata a costa de devaluaciones que tenga que pagar el pueblo van a tener que esperar otro gobierno: no con nosotros. Y no se trata solamente de una cuestión de sensibilidad social, sino simplemente de inteligencia y de lectura correcta de lo que ha pasado en la Argentina en los últimos 50 años con los procesos devaluatorios encomendados e impulsados, (pues) como dependíamos del Fondo Monetario Internacional aparecía como recomendación del Fondo, pero eran los corre-ve-y-dile, un grupo así chiquitito de argentinos, que lucraron con el hambre, la miseria y la desindustrialización».


Todo lo cual «tampoco funcionó» porque «daba lugar a crisis recurrentes».


Sostuvo que el suyo, es «un modelo que privilegia la producción y la industrialización, porque genera trabajo».


Y de inmediato se explayó en otro pensamiento: «La producción agropecuaria sobre todo en granos tiene una eficiencia muy importante, nadie puede desconocerla, tal vez es la más competitiva del mundo, pero genera mucha renta y poco empleo. Yo necesito combinar esa competitividad con mucho empleo, con industrialización».


Calificó a quienes hablan del retraso cambiario de estar apegados a una «receta ortodoxa» y relación las opiniones de una ineludible devaluación con las denuncias de corrupción en el elenco de gobierno. Encuadró ambas cosas como típicas de períodos electorales: cada vez que hay elecciones «vienen de vuelta con eso, o la economía o los escándalos» (esto último por las denuncias del periodista Jorge Lanata).


«Nadie espere de este gobierno medidas diferentes o contradictorias con el corazón mismo del modelo, que rechaza todo lo que signifique transferencia compulsiva de ingresos de los sectores mayoritarios», remachó, volviendo a descartar una devaluación.

 

Un análisis anterior al anuncio

Ayer a la mañana, Dante Romano, del Centro de Gestión Agropecuaria de la Fundación Libertad de Rosario, efectuó un meticuloso análisis de los trascendidos. No obstante ser anterior al anuncio presidencial, consideramos que todavía resulta interesante repasar sus indagaciones.


Posible anuncio de devolución de derechos de exportación en trigo / Escenario Granario – Por Dante Romano


Luego del cierre del viernes circuló un rumor que el sábado llegó a fuentes periodísticas: el gobierno podría instaurar un sistema para que los derechos de exportación del trigo fueran devueltos a los productores íntegramente.


*En lugar de que los exportadores paguen los derechos de exportación a la Aduana, se depositaría ese importe en un fideicomiso.


*El fideicomiso, que operaría dentro del Banco Nación, sería administrado por AFA, ACA, CIARA y CAPECO.


*Concluida la cosecha, ese fondo se distribuiría entre los productores de acuerdo a la declaración de producción de trigo que hayan acreditado en AFIP, 90% en abril y el resto de noviembre.


Esta medida es una mejora respecto de la situación existente, pero que ataca una parte del problema, que es la menor rentabilidad del trigo por la existencia de derechos de exportación, sin solucionar las distorsiones comerciales del esquema de ROE VERDE, ni aportar un esquema claro y transparente de cómo se administrará y se llevará adelante este sistema.


Las dudas que vamos a plantear más adelante son:


*Porqué quitarle a los productores los derechos de exportación para después devolvérselos?


*Dado el mal precedente del incumplimiento en los programas trig plus / maíz plus, que nos hace pensar que esta vez el sistema funcionará?


*Qué condiciones se les pondrán a los productores a la hora de acceder al pago? Esto podría convertirse en una herramienta para que el Gobierno fuerce a los mismos a vender soja, por ejemplo.


*Los pagos serán en efectivo o bonos a cuenta de pago de otros impuestos?


*Dado que el pago será una parte en abril y otra en noviembre, como se cubrirá la desvalorización del dinero recaudado en esos meses?


*Están AFA, ACA, CIARA y CAPECO en condiciones de administrar un fideicomiso de 300 millones de dólares?


Los trascendidos indican que la presidente hará los anuncios por cadena nacional el lunes por la tarde. Esperemos sorprendernos gratamente con los detalles del anuncio, y que estos comentarios sean tenidos en cuenta.


En cuanto al monto que corresponderá recibir por parte de los productores, dependerá de cuanto trigo se exporte. Tomando el FOB oficial de trigo nuevo de 281 U$S/tt, y un derecho de exportación de 23% serían 64,6 U$S/tt por cada tonelada exportada. Pero el trigo que se destina al consumo interno no genera derechos de exportación, y son unas 6 mill.tt. Si tomamos una intención de siembra para el año próximo de 4 mill.tt. con un rinde de 30 qq/ha, serían 12 mill.tt. producidas, la mitad iría al consumo interno, y el saldo exportable sería de 6 mill.tt. De esta forma el fideicomiso recaudaría unos 380 millones de dólares, que distribuidos en 12 mill.tt. producidas generaría un reintegro para el productor de 32 U$S/tt. Fuentes periodísticas indican que en realidad serían 20 a 25 U$S/tt, lo que de todas formas sería un monto importante.


Viendo el vaso medio lleno, en primer lugar esto llevaría el valor del trigo de los 185 U$S/tt que se ofrecían en el Mercado Forward sobre Rosario a valores bien por encima de los 200 U$S/tt, haciendo que el ingreso bruto del trigo mejore fuertemente. Si tomamos el valor del término que orilló los 200 U$S/tt, esta conclusión se potencia más.


Sin embargo, este mecanismo no genera cambios en la capacidad de pago de los exportadores, ya que estos deberán continuar pagando 23% de las ventas externas como derechos de exportación. Por ello la suba del mercado de los 170 a los 200 U$S/tt pensando en una reducción de derechos de exportación fue un error, que debería corregirse con una fuerte baja.


Luego esto no modifica el sistema de ROE VERDE, que viene trabando la comercialización de trigo y generando excedentes productivos de mercado interno que hacen muy difícil prever cuando se terminará cobrando y que precio se logrará obtener por el trigo que no se pueda colocar con la exportación.


Recuperando la visión optimista del asunto, de todas formas esto representaría un plus sobre las condiciones actuales del mercado. Tomando como un dato lo mal que el mercado del trigo viene funcionando, esto representaría una mejora, aunque diste de ser lo que esperaríamos.


Dicho esto veamos los puntos que deberían reconsiderarse en esta propuesta:


La pregunta de fondo es: si el gobierno va a devolver el dinero a los productores… porqué se lo quita inicialmente? No sería mucho más sencillo de administrar que se eliminaran los derechos de exportación?


El problema allí sería que el consumo interno que compite con la exportación para hacerse del trigo Argentino, también debería pagar 23% más por el trigo para evitar que se le escape la mercadería al sector externo. Sin embargo, una vez que los exportadores queden fuera del mercado por el agotamiento del saldo exportable, quedarían comprando solos y podrían llevar el precio a los niveles que les resultaran convenientes. El problema en este caso sería que la diferencia entre valor de exportación y de consumo interno se haría todavía más grande de lo que es hoy, y que aquellos productores que coloquen mayor porcentaje de su producción con la exportación, terminarían logrando un mejor precio que sus pares que se hayan quedado retrasados.


Igualmente debería repensarse si tiene sentido preocuparse por generarles a los molinos un precio más bajo de compra por el trigo, con el afán de que esto no se traslade a los precios de los bienes de consumo, cuando es un hecho que estos vienen subiendo fuertemente. O bien era cierto que el valor del trigo es sólo una parte del costo de los panificados, y que hay otros componentes del costo mucho más gravitantes que justifican la suba, o los molinos se han enriquecido gracias a esta medida. La respuesta es un poco de ambas. Siendo la molinería un sector concentrado, resultará difícil desarmar esta estructura de subsidio.


La otra cuestión que genera dudas con este régimen, es que no es el primero en el que se ha programado hacer devoluciones a los productores. Existe un programa llamado trigo plus y maíz plus, por el cual en la medida en que la producción creciera los productores recibirían devoluciones similares a las que aquí se ponen en estudio aquí. A pesar de que las cláusulas que gatillaban el pago se dieron en el pasado, nadie recibió esas devoluciones.


Por otro lado también se despierta la susceptibilidad en el sentido de las condiciones que se pondrán para que esta devolución se efectivice. Por ejemplo, se podría instrumentar que sólo podrán recibir devoluciones de trigo nuevo, quienes acrediten haber vendido la totalidad de la producción de maíz y soja, o cierto porcentaje a abril y noviembre de cada año.


En cuanto al pago de las devoluciones, no sería descabellado pensar que en vez de efectivo, se liquiden bonos para pagar otros impuestos, como ganancias, IVA, seguridad social, etc. De esta forma el gobierno se aseguraría que quienes reciban la devolución de derechos de exportación cumplan con sus obligaciones tributarias. Si bien es cierto que esto de todas formas permitiría un ahorro, el mismo se daría a la hora de la liquidación y pago de los impuestos.


Además, no menos importante, es considerar que si se redujeran los derechos de exportación, el productor podría obtener el valor adicional de los derechos de exportación ni bien entregue sus granos, o bien si no vende de inmediato, ese importe quedaría en dólares. Si el fideicomiso se establece en pesos, habrá una desvalorización del dinero entre el momento de la cosecha (diciembre/enero) y el momento de la liquidación (grueso en abril, remanente en noviembre). Dejemos de lado la cuestión de que ese dinero quedaría improductivo todos estos meses, porque se supone que los administradores del fideicomiso deberían colocar esos montos en inversiones.


La pregunta es si ACA, AFA, CIARA y CAPECO son entidades con la capacidad para administrar fondos, y si podrán hacerlo sin interferencias del gobierno nacional.


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