viernes 27 de mayo del 2022

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Existen una serie de razones que «deberían quitarnos el miedo a no poder vender el maíz» de la próxima campaña»

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Nidera Semillas llevó a cabo un nuevo taller de actualización en maíz, reuniendo un par de centenares de asesores y productores en el hotel Crowne Plaza de Villa San Miguel, Córdoba. Durante la jornada, especialistas en distintos aspectos del cultivo brindaron su conocimiento en todos los temas más candentes para la presente campaña.

Rodrigo Bosch, del Servicio Técnico de Nidera, comenzó su disertación sobre híbridos para siembra tardía en el norte de Córdoba, señalando que «muchas veces sembramos maíz por pasión, pero este año debemos hacerlo también atendiendo a la razón».

«El precio, las condiciones agronómicas, el hecho de que aquí nos desliguemos de los permisos de exportación porque la industria necesita moler, son todos factores que deberían quitarnos el miedo a no poder vender. Además, en nuestro ambiente la soja no tiene tanto potencial como en el sur, mientras que el maíz sí lo tiene», enfatizó.

El experto señaló que la comparación entre los márgenes brutos de la soja y el maíz favorecen claramente al segundo en la zona: «Con un rendimiento de 7,5 toneladas y una estructura de costo de 290 dólares, el maíz nos da un margen bruto de 190 dólares, mientras que para la soja es de 52 dólares. Además, si nos va mal, perderíamos mucho menos con el maíz que con la soja».

El técnico señaló que si bien las siembras tardías han brindado una cierta estabilidad al cultivo, también deben ser analizados y evaluados los riesgos que conllevan. Para esto, propuso mirar el ciclo del cultivo como una cadena que gira, y que al pasar por un punto de tensión, podría cortarse. «Agua, luz, temperatura, enfermedades, insectos, malezas, densidad y resultado económico son eslabones de la cadena, que en un año determinado pueden pasar por el punto de mayor tensión y hacer que se corte», afirmó.

«Desde luego que el factor económico es muy importante, pero debemos cuidar muy bien los demás factores, porque en el ambiente en que nosotros nos encontramos, la tensión puede provenir de distintos lados», recomendó.

Alto potencial

Gabriel Espósito, de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), brindó su perspectiva sobre la determinación del rendimiento potencial del maíz en Córdoba.

«Los híbridos más nuevos se comportan mejor ante las altas densidades que los viejos, y hoy no es ilógico pensar en obtener 225 quintales por hectárea de maíz con una siembra temprana», resaltó. «En el caso de las siembras tardías, que tienen un menor potencial, el rendimiento puede seguir siendo muy bueno, de hasta 160 quintales por hectárea», agregó.

Según Espósito, una de las claves para poder aumentar la densidad es elegir un híbrido que presente buena plasticidad foliar. «Si la planta carece de esta características, las hojas se acomodarán mal y habrá menos sombra», explicó, para luego añadir: «en nuestros ensayos, el AX 887 se destacó por su gran plasticidad foliar, además de brindar los más altos rendimientos, de 20.000 kilos por hectárea».

El experto indicó que a la hora de sembrar, hay que tener en cuenta cómo se perfila el ambiente en términos hídricos para saber si conviene sembrar a 70 o a 52 centímetros. «Los estudios indican que cuando los años son buenos conviene estrechar hileras, mientras que si las perspectivas son malas, aumentar la distancia», señaló.

Contra las malezas

El control de malezas fue otro de los temas desglosados durante la jornada. El Ing. Julián Oliva señaló que una estrategia de control adecuada debería evitar principalmente que haya malezas en la ventana de competencia de la planta, es decir, entre V2 y V7. «Hay que tener muy presente que cuanto más tarde se siembre, más pequeña será la ventana en que tenemos que asegurarnos de que no haya competencia», enfatizó.

Entre las malezas con tendencia creciente en los últimos 5 años en el sur de Córdoba, Oliva señaló a la rama negra, Comelina, Gomphrena, maíz guacho RR y Oenotheras. Otras que causan problemas cuando se producen escapes son Conyza bonariensis, Senecio vira vira, Borriera verticillata y sorgo de alepo resistente.

«Las malezas son muy difíciles de controlar antes del cultivo, por lo que hay que trabajar reduciendo la población desde el inicio del cultivo hasta el final, para que haya menos de un año a otro», explicó Oliva. Para cumplir con esa tarea, el ingeniero recomendó planificar los lotes, monitorear, rotar modos de acción de los herbicidas, utilizar preemergentes y eventos específicos para atacar cada problemática.

A continuación, Lautaro Haidar, de CREA, trató el caso específico de las malezas resistentes, explicando que su aparición responde a la falta de rotación de cultivos de los últimos años y por ende, a la falta de rotación de herbicidas. «Es un tema del que tenemos que ocuparnos en forma urgente, y hacer las cosas en forma distinta a lo que venimos haciendo», resaltó.

Según Haidar, «hacer un barbecho tradicional sale aproximadamente 79 dólares por hectárea, mientras que uno con sorgo de alepo resistente, cuesta 148 dólares por hectárea. En el caso de Rama negra, la diferencia es de 35 dólares por hectárea».

«Si tenemos en cuenta que gerenciar un cultivo nos cuesta unos 50 dólares por hectárea, vemos que estamos ante un problema en el que vale la pena invertir», agregó.

Para Haidar, resulta necesario que los dueños de campos realicen contratos a mediano plazo y discutir con el productor la rotación, mientras que los productores deberían rotar los modos de acción y planificar la compra de herbicidas no tradicionales.

Manejo de enfermedades

Marcelo Carmona, de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), disertó sobre las principales enfermedades que afectan al maíz. El experto hizo hincapié en el control de las de fin de ciclo, que pudren la raíz y el tallo de la planta.

«Los investigadores nos pusimos de acuerdo en que no son muy agresivas, sino que aprovechan una situación de vulnerabilidad del cultivo», indicó Carmona, para luego explicar: «Si la planta no puede producir azúcares en las hojas, va a buscar lo que necesita en lo que tiene acumulado en el tallo, y eso lo deja más vulnerable. Por lo tanto, debemos evitar los desequilibrios energéticos de la planta debidos a enfermedades foliares».

El investigador propuso un manejo integrado para evitar la pudrición de tallos y raíces por enfermedades como la Antracnosis, Fusarium Verticilloides, Diplodia y Macrophomina. «Debemos elegir los híbridos que mejor se comportan en años complicados, definir una densidad de plantas adecuada, hacer una fertilización equilibrada, rotar cultivos, evitar atrasos en la cosecha, aplicar fungicidas, controlar hongos en las semillas, controlar malezas e insectos y evitar estrés», resumió.

Otro de los temas que tocó el especialista fue el tizón, que es propenso a aparecer en años Niño, por la mayor cantidad de agua. «Nunca hay que llegar tarde a controlar tizón, porque una vez que comienza, es casi imposible de sacar», advirtió el especialista, para luego agregar: «Esto no quiere decir que hay que aplicar porque sí, pero ante la aparición de una sola lesión por hoja, hay que tratar el problema».

Fuente: Comunicación de la Empresa Nidera.

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