domingo 22 de mayo del 2022

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Lluvias: 70% de los pronósticos dice que será Niño

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La Jornada –que contó con una concurrencia de algo más de 1.300 asistentes- es organizada por la Bolsa de Cereales de Córdoba y el programa televisivo Agroverdad y www.agroverdad.com.ar.

¿Va a llover? ¿Qué rendimientos puedo esperar?, preguntas habituales al inicio de cada campaña que requieren respuestas precisas para poder diseñar sistemas de producción más exitosos. El ingeniero Federico Bert, de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) e investigador del CONICET, trazó una perspectiva positiva para la campaña 2012/2013 y destacó la importancia de utilizar distintas herramientas para analizar el impacto del clima en el rendimiento de los cultivos en su exposición en la jornada de Soja Con Sustentabilidad 2012.

Si bien aclaró que los pronósticos indican probabilidades y pueden fallar, para el próximo ciclo las condiciones son favorables, al señalar que el 70% da cuenta que el Niño aparece como la fase más probable, un 30% anticipa condiciones neutras y ninguno menciona a la Niña; lo cual indica que las lluvias no serían por debajo de lo normal.

Tomando como fuente principal al Servicio Metereológico Nacional (SMN) y luego otros centros internacionales (de Brasil y Estados Unidos), el especialista comentó que en la actualidad se registran chances de lluvias normales para los próximos meses. «Las señales son positivas, lo más probable son condiciones normales o favorables», afirmó.

No obstante, aclaró que son probabilidades y que los Niños no son todos iguales ya que tienen una variabilidad intrafase, lo cual genera incertidumbre.

Impacto en el rinde

Bert explicó que el clima es un componente importante en la definición del rinde –influye en un 40 %, dato que subrayó varias veces-, pero aseguró que hay otros conocidos y manejables que también determinan el resultado del cultivo, por lo cual es fundamental usar información para diseñar sistemas de producción más exitosos, que tengan menos riesgos de rindes bajos.

En ese sentido, apuntó que se debe tratar de anticipar con la mayor precisión posible la oferta hídrica de los cultivos. De acuerdo a un estudio realizado durante siete campañas en el Centro-Sur de Córdoba, con una base de datos de 400.000 hectáreas, se obtuvo que las lluvias explican aproximadamente el 40% de las variaciones en los rendimientos que se pueden observar en los lotes, y el otro 60% de las variaciones derivaban de cuestiones del ambiente, o incluso de decisiones como la fecha de siembra o el cultivo antecesor entre otros.

«Se puede usar información para tratar de predecir rindes y en función de ello, definir las estrategias de manejo más apropiadas para capitalizar las ventajas de un escenario climático favorable o atenuar los impactos un escenario desfavorable», expresó.

En ese marco desarrolló tres herramientas claves: climatología, diagnóstico y pronósticos. Respecto a la primera, sostuvo que lo fundamental es conocer las condiciones climatológicas, tomar los registros históricos de 20/30 años para saber la condición más frecuente en la región, y también con los registros históricos se pueden conocer los rangos de variabilidad. En base a esto se puede calcular probabilidad de que ocurran ciertas situaciones y en función de eso, planificar, definir las estrategias.

Los registros históricos sirven para entender también el ambiente climático que exploran los cultivos y pensar cómo se pueden comportar ciertas estrategias de manejo. Tomando datos de producción, los maíces tempranos tienen mayor potencial de rendimientos y los tardíos, menor, pero mayor piso de rendimiento y una menor estabilidad.

Asimismo, afirmó que se debe mirar la temperatura, ya que las altas temperaturas con la falta de agua –como sucedió la campaña actual- fueron una combinación letal para la mayoría de los cultivos, principalmente en maíz.

Diagnóstico

La segunda herramienta es conocer donde se está parado. El agua del suelo almacenada es la memoria del pasado reciente, y «lo que pasó puede ser más importante que lo que va venir», aseguró.

«Muchas veces el agua almacenada puede ser la principal fuente para los cultivos. Lo importante es que se mide con distintas técnicas y se puede saber si hay o no agua y en función de eso se pueden tomar decisiones sobre una base certera, que los pronósticos no lo permiten», expresó.

Las diferencias de rindes en un suelo seco o húmedo son de unos 5000 kilos. Lo concreto es que una baja recarga deja muy expuesto al cultivo, mientras que una alta recarga ayuda a superar períodos de stress, pero una alta recarga no soluciona todos los problemas.

Pronósticos

El Niño es la principal fuente de previsibilidad de lluvias. Tiene tres fases que se definen en función del océano Pacifico Tropical. Cuando las temperaturas están altas, por encima del promedio es fase Niño; por debajo, Niña y similares al promedio, neutra.

En el Niño aparecen más chances que las lluvias estén por encima del promedio en octubre, noviembre y diciembre. También impacta en el rendimiento de cultivos: el del maíz aumenta casi 10% en el Niño y disminuye casi 18% en la Niña; en la soja, sube 5% y disminuye hasta 15%, respectivamente.

El especialista sostuvo que hay que pensar en manejar distintos los cultivos en función de la fecha de siembra y el ambiente. En general, en la fase Niño, los mejores resultados son en fechas más tempranas y en la Niña, en las tardías.

Final

En una palabra muchachos: hay que analizar la variable climática, porque sin lluvias, los cultivos no prosperarán. Pero no el clima no es a lo único que hay que apostar. El trabajo agrícola demanda bastante más que una buena lluvia.

Mariana Scalerandi / Prensa para Agroverdad y www.agroverdad.com.ar

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