jueves 19 de mayo del 2022

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Maíz: Grupos CREA alertan sobre los peligros que acechan al cultivo en 2012

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El comunicado emitido ayer por AACREA señala que los bajos rindes por sequía impactan más en la empresa cuando son acompañados por derechos de exportación del 20 % y descuentos adicionales durante la comercialización que prácticamente los duplican.

Las retenciones configuran un impuesto directo sobre los ingresos, no proporcional al resultado. Así, en 2012 se tributa por algo que no implica ganancias por los bajos rendimientos.

A su vez, las restricciones a la exportación generan descuentos en los precios y dificultades para comercializar que obligan a almacenar grano que se hubiera vendido. También surgen necesidades de financiamiento para compensar los recursos faltantes.

Derechos de exportación del 42%

En un estudio realizado por los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), se muestra que el precio FOB del maíz promedio en la primera quincena de marzo equivalió a 274 u$s/t contra un Disponible de 159 u$s/tonelada.

Si a los 274 u$s/t del FOB se le restan los gastos y los derechos de exportación, el FAS teórico sería de 210 u$s/t. En síntesis, hubo un aporte al Fisco cercano a 55 u$s/t en concepto de derechos de exportación y una transferencia hacia otros sectores de 51 u$s/t.

De acuerdo a estos datos, el precio que recibieron los productores en ese período representó un 58 % del valor internacional. Expresado de otra manera: el agricultor trabajó con 42% de derechos de exportación efectivos, pero que no fueron totalmente a las cuentas fiscales nacionales.

Estos diferenciales de precios influyeron negativamente en el resultado económico de las empresas de distintas zonas de producción. En el NOA, muy afectado por los fletes, un productor obtuvo un 72 % menos del resultado final que le correspondería si hubiera cobrado el FAS teórico. En el norte de Buenos Aires la merma alcanzó al 52 %.

El cultivo se torna inviable

Con estos datos, el maíz se torna inviable en términos económicos en varias zonas, sobre todo por el aumento del riesgo y de los rindes de indiferencia para cubrir los costos.

Consecuencias preocupantes para 2012/13

Los productores –prosigue AACREA- quieren sembrar maíz en la próxima campaña por sus conocidos efectos positivos sobre el suelo, que mejoran los rindes de la soja posterior, y por otras ventajas agronómicas derivadas de la alternancia de cultivos. No obstante, esa intención positiva chocará con dos realidades negativas, además de las comentadas:

-Hay una perspectiva de una baja de los precios internacionales en los próximos meses por una estimación de gran producción en EE.UU., que batiría todos los récords al superar los 360 millones de toneladas.

-También influirá negativamente en la intención de siembra de los productores el aumento de costos. La evolución de los gastos en dólares en una rotación promedio de varias regiones productivas ha subido a más del doble en ocho años.

El insumo que más aumentó fue el gasoil, pero también subieron mucho las labores de siembra y pulverización, el servicio de cosecha, los impuestos y los fletes, lo que afecta significativamente los resultados económicos.

El incremento de los fletes no guarda relación con una mejora de los resultados económicos de los transportistas; sólo permite acompañar el considerable incremento de sus costos, básicamente combustibles, reparaciones, seguros y otros ítems.

El aumento general de costos es un problema grave para los agricultores en un año financieramente complicado por la sequía y por las dificultades para comercializar el trigo. Además de este encarecimiento, en la campaña 2012/13 empieza a generar preocupación la disponibilidad de algunos insumos importados.

Romper el círculo vicioso

A modo de síntesis, hoy los productores están en pleno proceso de delinear planes de siembra 2012/13, lo que coincide con el momento de comercializar el maíz del ciclo 2011/12. Las dificultades de hoy se reflejarán en las decisiones de mañana.

El cierre de las exportaciones pone a los productores a la defensiva y genera decisiones de menor siembra, que luego pueden retroalimentar el cerrojo sobre las exportaciones. Este comportamiento va a tener un efecto negativo sobre la rotación y sobre la sustentabilidad de los planteos productivos. Los agricultores son conscientes de la necesidad de diversificación con gramíneas y quieren evitar que se siga aumentando la dependencia de la soja. Sin embargo, en las actuales condiciones terminarán decidiendo como cualquier empresario, según sus posibilidades.

Por otro lado, si los productores siembran menos maíz en 2012 sufrirán las empresas, pero también se verá afectado el resto de la cadena, por menor actividad de los productores de semilla, contratistas de siembra y cosecha, acopiadores y transportistas, entre otros actores.

Deberíamos poder salir de ese círculo vicioso con un sistema comercial que evitara distorsiones. Se ingresaría, así, a un círculo virtuoso de mayor siembra, más producción, más inversión y más empleo para todo el país.

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