domingo 22 de mayo del 2022

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Altas densidades en soja no estarían siendo una decisión adecuada

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El informe de prensa difundido por el área de comunicación de Syngenta indica que más de 90 técnicos y productores asistieron a la Primera Jornada sobre Densidad de Siembra en Soja organizada por la Facultad de Agronomía de Rosario. El encuentro fue auspiciado por la citada compañía.

Diferentes especialistas concluyeron que una alta densidad de siembra no evita la resiembra y está lejos de ser una decisión adecuada desde el punto de vista económico.

La densidad de siembra es la práctica de manejo que determina la capacidad del cultivo para captar recursos. Impacta sobre la captura y utilización de radiación, agua y nutrientes, y afecta el poder alcanzar coberturas uniformes desde etapas tempranas, especialmente en períodos críticos del cultivo. Además produce efectos directos sobre el rendimiento, e incide en la proliferación de plagas, la aparición de malezas y la presencia de enfermedades.

El primero en abordar el tema fue el Ing. Diego Pérez de CREA, quien buscó clasificar las variables que influyen en el rendimiento del cultivo de soja: fecha de siembra, grupo de madurez, variedad, espaciamiento entre surcos y densidad de siembra. «El mecanismo de respuesta a la densidad por parte del cultivo es la competencia por satisfacer una demanda. Esta competencia y búsqueda de compensación influyen en la ramificación de las plantas. La densidad de siembra impacta sobre la radiación incidente sobre el cultivo, lo que determinará el área foliar. Esa radiación interceptada por las plantas impactará sobre la materia seca acumulada por el cultivo y directamente en los rindes», afirmó.

Rindes según distintas densidades

Diferentes grupos CREA de Santa Fe llevaron a cabo una red de ensayos con el objetivo de determinar el impacto de diferentes densidades de siembra en soja de primera, estableciendo interacciones entre espaciamientos entre surcos, densidades de siembra, grupos de madurez y rindes. Se realizaron, en total, ensayos con semillas curadas en 33 campos de 18 localidades, con 11 variedades comerciales diferentes.

Analizando los resultados, se concluyó que con 16 a 20 plantas por m2 se obtuvo, en promedio, el 98% de rinde máximo. Entre 5 y 15, y 21 y 30 plantas por m2 se obtuvo, en promedio, el 97% de rinde máximo. Y con más de 31 plantas por m2 los rindes alcanzados en promedio no superaron el 96% del rinde máximo.

Estadísticamente, las variaciones en densidad de siembra no produjeron diferencias significativas en el rendimiento del cultivo. Sin embargo, a nivel productivo, variaciones de rendimiento del 3 al 11% implican de 60 a 500 kg/ha de diferencia por efecto densidad.

Otro resultado significativo es la mejora en un 20% en la densidad de plantas con semillas curadas en todas las variedades.

Por otro lado, a mayor densidad de plantas por hectárea se registra una disminución del área foliar por planta. Pruebas realizadas con diferentes variedades comerciales de grupo 3 y 4 sembradas con más de 30 plantas por m2 no lograron aumentos de área foliar total.

Ahorro con densidades de 20 plantas

Un relevamiento presentado por asesores de AACREA de la zona sur de Santa Fe dejó ver que éstos utilizan, para grupos 3 y 4, un rango comprendido entre 28 y 32 plantas por m2, y por lo tanto no logran el área foliar ideal.

La densidad de 20 plantas por m2 requiere aproximadamente unos 18,2 U$ menos de inversión por hectárea que la de 30 plantas por m2. El mismo ahorro se genera también en fertilizantes, agroquímicos, semillas y labores.

Densidad, sanidad y resultados

El Ing.Palle Pedersen, Gerente Técnico de tratamiento de semillas de Syngenta, quien trabaja en la sede de Iowa, EE.UU., se refirió al incremento en la mortalidad de plantas cuando se utilizan densidades demasiado altas.

Según explicó, existe un punto donde la densidad es la óptima para cada variedad y ambiente. «Es un error estratégico optar por una alta densidad, ya que esto no impide tener que resembrar por la alta mortandad de plantas. En las etapas iniciales el cultivo está expuesto a enfermedades como Rizhoctonia, Phytium o Phytoptora. Todas ellas necesitan ser controladas desde la semilla. Una semilla certificada y curada en forma profesional asegura una emergencia cercana al 100%, es la única forma de asegurar los resultados desde el comienzo y lo que permitirá elegir una densidad óptima», afirmó.

Densidades en Estados Unidos

Para demostrar los altos niveles de impacto de la utilización de un tratamiento de semillas profesional, Pedersen presentó ensayos realizados en soja tratada con el insecticida Cruiser Maxx y cómo esto aseguró un determinado stand de plantas. «Cruiser Maxx mejoró ramificación y efecto compensatorio e impactó sobre los rindes, ya que se obtuvo más de 300 kg. más de rendimiento sobre las mismas variedades tratadas con otro curasemilla y sin tratar».

Con respecto a las densidades, Pedersen afirmó que «el porcentaje de plantas a menudo disminuye más por alta densidad de siembra que por siembra temprana. En EE.UU., 247.000 plantas por ha. en la cosecha es habitualmente suficiente para maximizar el retorno económico. Además cabe recordar que el uso de tratamiento de semillas no está determinado por la densidad de siembra».

Los riesgos de altas densidades

Al respecto, el Dr. Lucas Borras (UNR y Conicet), uno de los organizadores de la Jornada, explicó: «No es bueno que los productores siembren densidades altas, es una decisión antieconómica. Si se utiliza semilla certificada y tratada el nacimiento es casi del 100%. Como manejo de riesgo no es una buena opción. Se arriesga mucho al sembrar muchas semillas, y aunque el productor cree que minimiza el riesgo de resiembra, lo que hace en realidad es crear un ambiente propicio para el vuelco de plantas y la aparición de enfermedades. Bajar la densidad y aplicar insecticidas y fungicidas como tratamiento de semillas es lo que se recomienda para obtener el mejor resultado económico».

Acotando riesgos con Plenus

El informe difundido por el {área de comunicación de Syngenta concluyó señalando que la mayoría de los técnicos presentes coincidieron en que el promedio general estaría entre 20 y 27 plantas por m2 para ambientes de alta productividad para grupos 3 y 4. En el caso de Plenus, la densidad de siembra aconsejada está en torno a las 200.000 plantas por hectárea en variedades intermedias y de 300.000 plantas en las variedades cortas.

Entre las evaluaciones finales se aclaró que en todo análisis económico se debe tener en cuenta el coeficiente de logro de plantas y los reaseguros que puede tomar el productor con sus decisiones, en ese sentido el riesgo es mucho más acotado con la tecnología Plenus porque la tecnología incorporada a la semilla asegura una germinación ideal.

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