Alquiler de campos: subas de entre el 5 y 10 % en la Pampa Húmeda

  • Por Juan Carlos Vaca
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El informe surge de consultas que efectuó el diario LA NACION entre operadores del mercado inmobiliario rural y asesores de productores en las principales zonas agrícolas de la Argentina, como el norte bonaerense, el sur de Santa Fe y el sudeste cordobés. Fue publicado en la edición de hoy de ese matutino.

“Ya se están viendo casos de incrementos de un 5 a un 10% en los precios, por la gran demanda de los lotes por arrendar, los altos valores de los precios de los cereales y los muy buenos rindes de soja de primera [que corresponden a fechas de siembra del mes de octubre] que se han registrado”, comentó Aníbal Tripputi, asesor de la firma Red Surcos.

Tripputi hizo este comentario para Rosario y zona de influencia. Según el técnico, para los buenos lotes donde en la campaña 2010 – 2011  se pagaban alquileres de 18 a 19 quintales de soja por hectárea, para 2011 – 2012 ya se llegó a pedir 20 a 21 quintales.

Guillermo Otamendi, de la empresa Agros Soluciones, observa que hay casos con precios más altos. Inclusive, con un 10 a 20% más versus el ciclo pasado. “Los valores están para arriba, dependiendo del rinde de la zona donde se encuentra el campo”, precisó Gonzalo Rossetti, integrante de la misma empresa que Otamendi.

Lo que cuentan los especialistas tiene que ver con contratos que se están negociando en la actualidad. Como faltan unos meses más para que se terminen de cerrar todos los alquileres, sólo en ese momento se tendrá una foto definitiva. Pero la tendencia es alcista.

“Si bien la campaña no terminó, se puede decir que los precios con respecto a la campaña pasada seguramente tengan un ajuste en más del 5 al 8 por ciento”, afirmó Eduardo Fitz Gerald, director de la Compañía Argentina de Tierras (Cat). Fitz Gerald cree que, al final, los aumentos no serán superiores a ese porcentaje porque en algunas zonas la cosecha no fue buena y porque, explicó, “estamos en un año electoral, con una gran nebulosa en el futuro”.

Efecto elecciones

Precisamente, Mariano Maurette, de la sección campos de Alzaga Unzué & Cía., destacó también el aspecto político que señaló Fitz Gerald, vinculado con las elecciones presidenciales. “No deja de haber cierta cautela con respecto a que es una campaña distinta, ya que se sembrará con un gobierno y no se sabe con cuál gobierno se cosechará”, comentó.

De todos modos, Maurette proyectó: “Podría haber una suba cercana al 10 por ciento con respecto a la campaña anterior, en general”. Se refería a la zona núcleo sojera, que abarca gran parte del norte y centro de Buenos Aires, sur de Córdoba y la provincia de Santa Fe.

Marcos Lanusse, consultor, observa valores parecidos a los de la última campaña. “Sólo están pagando más aquellos que intentan desplazar al inquilino anterior, ofreciéndole entre un 10 y un 15% más al propietario”, dijo. En paralelo, afirmó que las subas se perciben en los campos donde “todos los años sus propietarios salen a rematarlos al mejor postor”.

Según Lanusse, en la mejor zona agrícola de la pampa húmeda el alquiler de una hectárea en secano (que no tiene riego artificial) cuesta entre 18 y 25 quintales de soja por hectárea, dependiendo de la calidad del suelo y la ubicación que tenga el campo.

A todo esto, David Erbojo, técnico para Santa Fe y Entre Ríos, cree que la tendencia es más bien a que los alquileres de los campos se mantengan o suban “levemente”.

Ahora bien, para Gastón Rizzo, técnico en la zona de Venado Tuerto, donde hubo buenos rindes de soja hay un adelantamiento de la negociación de los contratos. “Como es de entender, siempre se alquilan primero los mejores campos, y se pagaron entre 20 y 21 quintales de soja por hectárea los que estaban alquilados en 18 a 20 quintales”, ejemplificó.

Una tendencia que también se observa es que hay más productores buscando asegurarse contratos a un mayor plazo que una sola campaña para poder planificar mejor su producción. “Desde el año pasado, venimos viendo que los inquilinos están haciendo mucha presión para lograr contratos de tres años de plazo. El motivo principal es lograr una base estable de hectáreas sembrables a un valor predeterminado, de manera de poder anticipar costos y manejar mejor la disponibilidad de recursos en la compra de los insumos”, destacó Lanusse.

Con un contrato a largo plazo también se puede beneficiar el dueño del campo, ya que el inquilino tiene más margen para apuntar a rotaciones de cultivos más sustentables para el suelo.

Fuente: Diario La Nación

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